Josefina Chacín Ducharne, la esclava del Señor, recibió la orden divina de no guardar para sí el tesoro recibido, sino de transmitirlo a todos aquellos que El Señor pusiera en su camino.

En este plan de difusión, editoriales como “Acción y Vida” y “Action and Life Publications” entre otras, se dieron a la tarea de convertir lo dictado en páginas tangibles. Estas son páginas que el tiempo no puede borrar. Que nadie que busque la verdad se encuentre con una puerta cerrada. Hoy, esas casas editoras ya no existen, pero el material impreso en papel no merece desaparecer en el silencio.

Gracias a la autorización expresa y firmada por Josefina, fue posible difundir y digitalizar una parte significativa de sus escritos. (Ver documento)

Iniciada en 2009 por Francis Elmo en colaboración con Giuseppe Napoli, esta página sobrevivió al cierre de la editorial tras la partida de Francis. El deseo de los lectores de acceder a los libros en formato digital, sin las limitaciones de cargar con los ejemplares impresos, ha sido la razón fundamental para dar continuidad a este espacio.

Por motivos técnicos, no fue posible continuar con la plataforma digital original de este sitio. Por ello, se desarrolló esta nueva página a fin de preservar la totalidad de su contenido, corregir errores y ampliar sus enlaces, dando continuidad a la labor iniciada por Francis y Giuseppe.

Esta tarea se asume con profunda responsabilidad y absoluto respeto por los textos originales, sin alteración alguna. El compromiso ha sido garantizar un encuentro auténtico y directo con el “Mensaje” puro.

Se ha incorporado a este sitio el valioso trabajo desarrollado por “Acción y Vida”, cuyo principal aporte es el Catálogo de Publicaciones. Asimismo, este espacio presenta una crónica detallada del Recuento Histórico que dicha entidad protagonizó a lo largo de sus años de existencia.

En este sentido, la presente plataforma se convierte en un medio de difusión que permite a quienes tienen sed de la Verdad acercarse a la Fuente y beber directamente del Agua Viva.

Que la Luz que nos trajo la Mensajera, la esclava del Señor, sea la antorcha que nos guíe en nuestro peregrinar por este mundo.

Ronald Antonini Chacín

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