Colección Conciencia y Vida
Institución “Eclesiástica” e Iglesia “Institucional”
Desafiante visión de la compleja realidad de toda iglesia o religión institucionalizada, con una neta, sutil distinción entre “Iglesia” e “Institución” y sus diferentes orígenes, una distinción que puede ser liberadora para muchas almas.
El carácter ambiguo y ambivalente de toda fe institucionalizada, mezcla de fe y de seguridad racional, de conciencia y de intereses egoístas, de anhelo de amor y de ansia de poder, de profunda inconciencia y de muchas buenas intenciones, no es sino el reflejo, la imagen agigantada del hombre mismo, de cada hombre, de esa obra inacabada que somos todos, destinados por esencia a trascender el estado actual y a salir de la ambigüedad.
• Extractos
Ante todo quiero hacer una distinción entre INSTITUCIÓN “Eclesiástica” e IGLESIA “Institucional”, como lo he comprendido en el Señor.
La INSTITUCIÓN “Eclesiástica” es obra del Inicuo haciendo realidad la tentación: «…seréis como Dios, conocedores del bien y del mal». El Inicuo, haciéndose pasar por Cristo, pretende tomar el puesto de Dios en las almas, “las iglesias”, que orientan su fe a Dios en Cristo a través de la “INSTITUCIÓN”. La “INSTITUCIÓN” es una entidad jurídica que en sí misma no existe, pero el espíritu que en ella se manifiesta se apoya en los seres humanos para obtener una personalidad, pretendiendo usurpar la conciencia y libertad de quienes se le adhieren; en definitiva representa el espíritu egocéntrico del hombre de iniquidad. La “INSTITUCIÓN” es irredimible, ha subsistido en este mundo por Permisión de Dios, en favor de las almas que inconscientemente creen entregarse a Dios en ella, mientras se está realizando la evolución del ser humano en el conocimiento del bien y del mal. Esa evolución en el “conocimiento del bien y del mal”, pretendiendo “ser como Dios”, la permite Dios por Justicia con el ángel, al haber aceptado “el hombre” la tentación. Pero llega el momento y es éste en que cada ser humano debe hacer su elección definitiva entre Dios y la criatura, como la hizo “el hombre” en Jesús; porque la “INSTITUCIÓN”, sede y cuerpo del Inicuo, el Anticristo, será juzgada por Dios mismo al consumar ahora su iniquidad (leer Ap 18,lss).
La IGLESIA “Institucional”, cualquiera que ésta sea, representa a los seres humanos de buena fe, que por inconciencia, creyendo pertenecer a Cristo, se someten a la INSTITUCIÓN “Eclesiástica”. A las almas de fe y buena voluntad, seres humano sin distinción de raza, pueblo o religión, a todos los seres humanos que forman parte de la IGLESIA “Institucional”, a sus dirigentes, la Jerarquía Eclesiástica desde sus más altos representante, aun la persona del Papa (no el Papado), obispos, sacerdotes y fieles de todas las Religiones va dirigido el Mensaje a los hombres de la “Nueva Tierra”, para que tomando conciencia de la inconciencia en que han vivido se liberen de la “INSTITUCIÓN”: «Sal de ella pueblo mío»; se liberen de la sujeción al espíritu del Inicuo para orientarse directamente al Cristo vivo en ellos, Quien los redimirá de la orientación al yo-egoísta, como fue redimido “el hombre”, Naturaleza Humana, en Jesús y pueda cumplirse en ellos la Voluntad de Dios, afirmándose en su verdadero Ser, el único que “ES”.
Por tanto,
perdonad a vuestros hermanos
y orad por ellos,
ellos son pecadores
como lo sois también vosotros.
Rechazad y denunciad, sí,
ante Dios y ante los hombres
al único responsable:
el espíritu egocéntrico,
espíritu de iniquidad,
quien se presenta
como lobo rapaz con piel de oveja,
escudado
en la INSTITUCIÓN “Eclesiástica”,
haciéndose pasar
por la IGLESIA de Cristo, la Esposa,
para tomar posesión de vuestras almas.
Sólo Dios sabe
quiénes son las personas responsables
por haberse entregado
a ese espíritu de iniquidad,
aceptando conscientemente en sí mismos
sus atributos.
Dejad el juicio a Dios,
único juez de las almas.*
Palabra del Señor
*Mensaje del Señor recibido cuando escribía lo anterior el 2 de febrero de 1998.