Un libro de orientación universal. El Ser y su manifestación: la Creación, la evolución, el origen de la vida sobre la tierra, el sentido de la muerte, la consumación del tiempo, el retorno a lo ETERNO.
Fundamental y más completa expresión del estado de conciencia fruto de la experiencia de la esclava del Señor. Amplia visión unitaria de la realidad: el Ser que “ES” (Voluntad) “anonadándose” en Su Manifestación (Libertad) engendra al Hombre e impulsa su evolución cósmica e interior, desde la Inconciencia original del “yo” hasta la Conciencia Crística, mediante la paradoja evangélica de la muerte a sí mismo. Los grabados, íntimamente ligados al texto escrito, son un elemento esencial de la obra.
Primera edición (encuadernación de lujo) con 32 grabados a color, editada en español (edición original), francés, italiano e inglés, Ediciones Custodia de Tierra Santa, Jerusalén, 1977. Pp. 488, 29 x 21.5.
Segunda edición (encuadernación rústica) editada sólo en español en tres volúmenes: Volumen I: estuche con 32 grabados a color, Volumen II: explicación de los grabados (pp.395), Volumen III: Apéndices y Vocabulario (pp. 144).
Ediciones “El hombre nuevo”, Caracas, 1987. 20.5×13.5
«El fin de estas Reflexiones con preguntas y respuestas es que las personas se interioricen al tratar de contestar las preguntas, “cavando” en su interior a fin de que brote “la fuente de vida” que en cada uno ha permanecido “sellada”, inactiva.»
Hoy puedo decir que el contenido del libro La “Nueva Tierra” del hombre nuevo es una “manifestación” del Ser a la Humanidad, consecuencia de la toma de conciencia del Todo y la nada que experimenté el año 1954 estando residenciada en Caracas con mi familia. Esa toma de conciencia del Todo y la nada, que considero es fruto del esfuerzo realizado por toda la Humanidad, es “EL MENSAJE” dirigido a todos los seres humanos que estén dispuestos a reconocer su “nada” y dar paso al TODO, al Ser en sí mismos. Este MENSAJE está contenido en el libro La “Nueva Tierra” del hombre nuevo, en los otros libros que he escrito, en diferentes mensajes que he recibido y en todas las Escrituras Sagradas. En mí esa toma de connciencia se fue haciendo consciente poco a poco, a través del tiempo, a medida que iba siendo fiel a esas nuevas exigencias de conciencia, y al contacto con otras personas y la lectura de la Biblia, que me iban aclarando aquello que era una “experiencia” o “vivencia” en mi interior, pero que yo todavía no era consciente de ello, lo vivía como un nuevo estado, pero sin conocerlo (Introducción, pág. 9).
Todos estos conocimientos, si no llegan a ser una “experiencia” vivida por cada uno, de nada sirven. A mí se me hace presente siempre que escribo, que este “conocimiento” es como un “juicio” para cada uno: si la persona que “conoce” no se dispone a hacer vida lo que conoce, a través de una negación real y sincera de sí misma, que sería hacer realidad la Cruz que aceptó y que nos ofreció Jesucristo para nuestra Redención, este “conocimiento”, digo, es testimonio contra esa misma persona. Así, pues, el escribir estas cosas es para mí un tormento; es dolor y es gozo al mismo tiempo. Dolor, por aquellos -me doy cuenta de que los hay- que leyendo estos escritos se cierran a la Verdad, Verdad que está en ellos mismos, y de este modo se endurecen, no disponiéndose a esa “renuncia propia” para llegar a experimentar en sí mismos esa VIVENCIA del Ser, y así estos escritos se convierten para ellos en veneno. Gozo, por los otros que se abren a la Verdad, Verdad que descubrirán dentro de ellos mismos al identificarse con la palabra de este Mensaje. Y digo gozo también, porque, cumpliendo la Voluntad de mi Señor, ya que es Él quien me impulsa a escribir, experimento en mí misma su presencia y esta “experiencia” con nada de este mundo se puede comparar, pero al mismo tiempo esa “Presencia” se va haciendo como ALGO que está metido dentro de mí y que es más fuerte que yo y es para mí VIDA Y MUERTE a la vez: pues, queriendo Vivir, Muero, porque no puedo desentenderme de los que estando vivos están muertos y por todos ellos Muero y al Morir es entonces cuando Vivo. Así, pues, es mi VIVIR Muriendo y, sin embargo, queriendo Morir, todavía no MUERO.
Yo no sé si esto se comprende, pero creo que es parte de la “experiencia” que debo dar a conocer, pues no es sólo para mí que se me da… (Págs. 119 y 120).
No es un libro para ser leído como los otros libros. Su contenido es un “Mensaje” en el que Dios, el Ser que “Es”, se revela como Padre y Madre a la vez, dándonos a conocer su Voluntad como la Fuerza Dinámica que impulsa toda acción y con la cual es necesario identificarse para alcanzar la Realización “en” nuestro Ser real que es Él mismo.
Es un libro que, a diferencia de los otros libros del Mensaje, se presenta fuera de contexto religioso, aunque en muchas de sus expresiones coincida con las expresiones de las diversas religiones. La parte gráfica que consiste en una serie de 32 grabados a color no es superflua ni mucho menos decorativa: está íntimamente ligada a la obra; es más, la parte escrita de la misma no es otra cosa que el desarrollo en palabras de la intuición fundamental de este Mensaje. Su orientación es universal, exponiendo el origen de todo lo creado y la realización del HOMBRE total, la OBRA.
Es una oportunidad que el Señor nos da para que reflexionemos sobre el ORIGEN, PRINCIPIO y FIN de todo cuanto existe y para que, conociendo la causa primera de los efectos que padecemos, podamos de este modo conocernos a nosotros mismos a fin de que tomemos conciencia de lo que somos y del “momento” que nos ha tocado vivir; para que ejerciendo así conscientemente nuestro libre albedrío hagamos también conscientemente la elección de nuestro destino, si es que queremos alcanzar la verdadera libertad de los “hijos de Dios”, la cual se encuentra en la unidad del Ser, Aquel que “ES”; pues al Ser no se puede llegar (para afirmarnos “en” Él), con los ojos cerrados, en la Inconciencia. Para ser afirmados “en” el Ser que “ES”, nuestro verdadero Ser, debemos primero tomar conciencia de todos nuestros actos, asumiendo la responsabilidad personal de ellos.
Así, pues, para la comprensión de este libro es necesaria una reflexión profunda, confrontando cuanto en él se dice con la propia vida. Para ayudar a esto se presenta acompañado de ocho cuadernos de “Preguntas y Respuestas”.
Los cuadernos de “reflexiones” son para ayudarte a reflexionar sobre lo que has leído. El cuaderno No. 1 de Preguntas y Respuestas ayuda a reflexionar sobre lo que has leído en las explicaciones de los grabados del 1 al 5; el cuaderno No. 2 sobre las explicaciones de los grabados 6 al 11; el cuaderno No. 3 sobre las explicaciones de los grabados 12 al 16; el cuaderno No. 4 sobre las explicaciones de los grabados 17 al 20; el cuaderno No. 5 sobre las explicaciones de los grabados 21 al 24; el cuaderno No. 6 sobre las explicaciones de los grabados 25 y 26; el cuaderno No. 7 sobre las explicaciones de los grabados 27 y 28 y el cuaderno No. 8 sobre las explicaciones de los grabados 29 al 32. (Durante veinte años grupos numerosos de personas, en Venezuela y el exterior, han hecho las Reflexiones sobre el Mensaje a los hombres de la “Nueva Tierra”, perseverando la mayoría de ellos en el esfuerzo de hacerlo vida).
“Es importante que te esfuerces en expresar tus propias reflexiones, pues lo que importa es que te conozcas a ti mismo dándote cuenta del estado de conciencia en que te encuentras. Es imposible hacer vida aquello que los otros creen, pero tienes la responsabilidad de vivir aquello que tú crees.
Lo importante para ti debe ser tu propia convicción, pues eso es lo que podrás hacer vida. Todas las preguntas que se hacen del Ser, el Absoluto, la Voluntad y sus manifestaciones se hacen y deben ser respondidas de acuerdo a lo que cada uno cree o ve en su conciencia que debe o puede ser, pues, del Ser que “ES” ¿quién puede afirmar algo? Todo lo que se diga de Él no puede ser más que en relación al mundo en que se vive y de acuerdo al estado de conciencia de cada uno.
No olvides que lo que importa es que te conozcas a ti mismo dándote cuenta del estado de conciencia en que te hallas.
NO TE DEJES CONVENCER POR NADIE
¡CONVÉNCETE TÚ MISMO!”.
Extracto de Notas de lectura de la obra “La Nueva Tierra”
La “Nueva Tierra” es una imagen y una idea que llena de sí las páginas de la Biblia, acompasa la misteriosa historia, pero llamando siempre a orígenes fuera de la tierra y de la historia, sumergidos en un misterio primordial, inaprehensible, envuelto en la luz de la verdad y el cálido abrazo del amor. Es el misterio del Ser, el grande misterio de la Vida. Por eso, esta obra, La “Nueva Tierra” significa una amplia “teología del Ser”, que se desenvuelve en una gradación de matices innumerables, muy finos, pero sumamente ricos de implicaciones filosóficas, teológicas, espirituales.
Desde el primer instante se siente ya una fuerte tensión intelectual y espiritual la cual no decae nunca en todo lo largo de la obra; tensión que se recarga y eleva, a medida que va progresando, con repentinas iluminaciones palabras, definiciones, acepciones nuevas y diversas de términos o con citas bíblicas que reencuentran una emoción de tipo teológico-poético admirable.
Es como un largo “ricercare” musical que sin embargo no pierde nunca un fondo de tranquila seguridad y aún modestia en la propuesta de las ideas y de los contenidos nuevos de términos que aquí, aunque hayan sido empleados en otras partes, continúan enriqueciéndose con valencias y matices siempre nuevos. Una “novedad”, pues, que sin embargo no se opone nunca a la doctrina adquirida dogmáticamente por la “traditio catholica”; esta “novitas” enraizada en la “traditio” invita, por esto mismo, a un ulterior trabajo de profundización. La obra no está, por tanto, cerrada en sí misma, no es un episodio estéril, sino que se carga de una fuerza estimulante para fecundar en el futuro un pensamiento teológico y espiritual que habitualmente se cierra en academicismos viejos o hasta nuevos, pero culpables ambos de un mismo pecado: el de estar satisfechos de sí mismos.
De un modo particular, la visión de la Trinidad, de la Encarnación, de la Iglesia, de la “Historia de la Salvación”, de la gracia, de los Sacramentos, en cuanto capítulos de un único argumento teológico más amplio, se enriquecen aquí de elementos fecundantes del todo nuevos y sin embargo no en contradicción con el “sensus fidei” universal. Esto pone de relieve, en modo del todo particular, el significado “ecuménico” de todo lo que se dice en la obra la cual recoge en su visión global los valores e intuiciones universales religiosas, desde las experiencias filosófico-teológicas presocráticas hasta las de las grandes religiones cósmicas e históricas no cristianas.
…La parte gráfica no es superflua, ni mucho menos sólo decorativa: está íntimamente ligada a la obra; es más, la parte escrita de la misma no es otra cosa que el desarrollo en palabras de la intuición fundamental del pensamiento, o de la “visión”. Es el típico fenómeno de un pensamiento intuitivo o, exactamente, “de visión” que se formula principalmente en expresión gráfica; fenómeno que hace de la obra la última hermana venida en toda una larga tradición místico-teológica de la experiencia cristiana (o, más ampliamente, religiosa). Es este un fenómeno que ha hecho siempre fecundo el mensaje cristiano de interpretaciones, valencias, experiencias, formulaciones, nuevas e inesperadas, cual homenaje humilde y siempre recomenzado al inagotable “Misterio del Ser” contenido siempre viviente en aquel mensaje.
Fr. Vittorino Joannes o.f.m.
Extracto de la presentación a la primera edición
“La persona que ofrece este libro no pretende expresar, con los diseños y las palabras, la Realidad experimentada en lo más íntimo de su ser, pero siente el deber de dar a conocer, en algún modo, lo que ha experimentado personalmente, advirtiendo al mismo tiempo la imposibilidad de describir y comunicar aquello de lo que ha tomado conciencia. El libro en la totalidad de su mensaje no quiere ser otra cosa que una llamada y un estímulo que puedan servir de guía en la búsqueda de la Verdad sugiriendo un itinerario en el camino del pensamiento hacia la reconquista explícita de sí mismo. La sola manera de comprender algo de la Realidad acerca de la que habla el libro es la de responder con la vida a su apremiante llamada. Los grabados y palabras empleados son puras indicaciones. La comprensión de la Realidad a que los diseños se refieren, de lo que significan, depende totalmente de la mente y alma del lector. El libro…invita a elevarse sobre las preocupaciones ordinarias de la vida y a situarse en una actitud de estupor y maravilla frente a nosotros mismos y al mundo para tratar de responder al misterio que trasciende nuestra capacidad de comprensión”.
Pío Raffaele Angelisanti