Colección Conciencia y Vida
No Ruego por el Mundo
Valiente y abierta exposición de la condición humana en un mundo dominado por el poder del espíritu del mal con la renovada propuesta del camino para ser liberados de este espíritu mediante la lucha contra la energía egocéntrica del “yo”, a ejemplo de Jesús, para dar paso en sí mismo a la actividad purificadora del Espíritu Santo.
• Extractos
«Yo ruego por ellos, no ruego por el mundo», dijo Jesús. ¿Por qué no ruega por el mundo? Porque, como dice S. Juan: «El mundo entero está bajo el poder del maligno»; «No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no está en él la caridad del Padre. Porque todo lo que hay en el mundo, concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y orgullo de la vida, no viene del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa, y también sus concupiscencias; pero el que hace la Voluntad de Dios permanece para siempre»
También dijo Jesús: «…porque no he venido a juzgar al mundo sino a salvar al mundo». Si vino a salvar al mundo, ¿por qué no ruega por él? Porque el mundo que él vino a salvar es el mundo de las almas no el mundo psicofisico construido por el espíritu egocéntrico que han aceptado los hombres. Vino a salvar a las almas de ese espíritu de iniquidad que domina en el mundo, dándoles su Espíritu Santo a aquellos que han creído y creen haciendo vida Su Palabra, negando en sí mismos las apetencias del yo-egoísta; por eso dice: «Si el mundo os aborrece, sabed que me aborreció a mí primero que a vosotros». Él también dijo:
«…porque viene el príncipe de este mundo, que en mí no tiene nada».